La niña se cepilla el pelo sentada en su tocador.
Intenta mirarse al espejo mas, no tiene rostro, no tiene cuerpo.
Únicamente se refleja un alma marchita, sin vida, sin sueños...
La niña llora en silencio mientras se cepilla el pelo.
Cada vez más canoso, cada vez más desierto.
La niña suspira mirando el techo dejando pasar las horas,
deseando que pase el tiempo.
La niña no tiene vida, la niña no tiene cuerpo.
Tan solo pide al espejo poder vivir de recuerdos.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario