Erase que se era un reino llamado Baraja Española. En ese reino convivían 4 familias, la familia copas (los borrachuzos, todo el día de fiestas y juerga), la familia oros (tacaños a más no poder y su lema: ahorrar y ahorrar), la familia espadas (siempre compitiendo y luchando) y la familia bastos (ejem, os lo podéis imaginar ¿no?. Vamos, haciendo mucho ejercicio del que cansa relativamente...). En las 4 familias existían, el rey, la reina (el caballo), el hijo (la sota) y, los súbditos, trabajadores y soldados (el resto). Estas 4 familias se llevaban bien ya que, al ser sus costumbres tan diferentes, no chocaban entre sí.
Un día, de buena mañana el rey de bastos, muy asustado, convocó a las otras 3 familias de manera muy urgente. Medio adormilados llegaron al castillo de bastos. Allí, el rey, muy preocupado y nervioso les comentó: - Señores, ha ocurrido una desgracia tremenda. Nunca había pasado nada igual. Mi hijo, la sota de bastos, ha desaparecido-. Todos se echaron las manos a la cabeza. -¿Cómo ha podido ser?, ¿Dónde estará?-. El rey prosiguió: -Ruego me ayuden encontrarlo, en este reino o en otro, en el mar, las montañas, donde sea...-.
Todos se pusieron manos a la obra. Lo buscaron por todo el reino, en el mar, los montes... pero no dieron con él.
Pasaron unos cuanto años y, siendo la sota de oros ya mayor de edad, decidió salir del reino para hacer más riqueza. Se marchó a un reino llamado "Tierra".
Un día llegó una carta de la sota de oros para el rey de bastos: "Estimado rey, como bien sabe estoy en el Reino "Tierra" juntando más riqueza para llevar a mi reino. He de decirle que he encontrado a su hijo. Se encuentra en este reino también y está bien. Se aburrió de todas las mujeres bastos de su reino y fue a probar suerte por estos lares. Dice que hace lo que puede o, más bien lo que le dejan. Le mando foto de su hijo. De recuerdos a mi familia de mi parte. Saludos".
El rey guardo la carta en su sobre y ordenó hacer una fiesta al saber que su hijo estaba vivito y "coleando"
Besos
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miércoles, 22 de junio de 2011
DIARIO
Aún recuperándome del fin de semana. El viernes mi hermano, su novia y sus dos cachorros llegan a casa. Noche con amigos Pisco sour, mojitos y cena peruana. Muchas risas.
Sábado por la mañana de relax. Las mujeres a la playa y los hombres con los cachorros por el Paseo Marítimo. Se quemaron ellos y nosotras, como somos más listas, no. Adjunto foto para mis madrileños queridos.
Después, una paellita Valenciana y, siesta de tres horas (yo, por lo menos, metida en la cama y todo, oiga).
Por la tarde se van a comprar y me quedo en casa cuidando a los 3 perrillos. Me lo paso bomba. Por la noche, entre amigos, familia y demás (sin contar a los perros ni al hamster), nos juntamos 9. Toca noche Mejicana. Denni trae un tequila muy bueno de Méjico y... pa dentro. Margaritas entre plato y plato. Risas y más risas ¿Escuchamos cosas raras o es que estamos sordos?. Más risas. Al final, el grado de alcohol era tan grande que faltaban camas para dormir.
Domingo de resaca. Recogida de casa y despedidas. Corto pero intenso. Que nos quiten lo bailao. ¿verdad chicos?
Un Beso
Adjunto fotos
POEMA
En un sólo tren se puede entender
la furia de abril y un viejo barril.
En mi habitación no hay ningún rincón
donde respirar bailando al compás de tu mirar.
Una soledad invade mi ser
y en medio del mar no hay algas ni sal.
Si pudiera ver la eterna ciudad
iria a viajar al fondo del mar
y en la tempestad salir a remar
y con brusquedad nadar y nadar
y en la tempestad salir a remar
y con brusquedad gritar y gritar.
Ampi M.
martes, 21 de junio de 2011
EL NIÑO LIMÓN
El niño limón está triste. Su acidez es tan grande
que nadie quiere jugar con él. Lleno de rabia, se maldice una y otra vez por
ser como es mientras da patadas a una pared . - ¿Por qué yo? ¿Por qué no puedo
ser como los demás?-. Se dice asimismo desconsolado. Agotado, se sienta en un
rincón y mira hacia el suelo. Su expresión denota melancolía. Siempre está
solo. Es un día hermoso de primavera. Las flores se alzan radiantes intentando
llegar al sol. Los pájaros juegan y cantan mientras bajan en busca de alimento
pero, lástima, él no puede verlo. Daría cualquier cosa por endulzarlo un poco y
sacarle una sonrisa de esperanza. Le miro detenidamente. ¡Es tan hermoso!.
¿Cómo no se da cuenta?. Él
continúa cegado en sus propios pensamientos. Levanta la vista mientras un par
de lágrimas caen al suelo deslizándose lentamente, sin parar…como si de una
competición se tratase hasta mezclarse con el agua de la fuente. No puedo
soportar más su sufrimiento. Me acerco a él ofreciéndole mi mano. Él la agarra
fuertemente y salimos del jardín. Me mira desconfiado sin comprender.
Únicamente le guiño un ojo y seguimos calle abajo, más abajo, más abajo. Se
siente cansado pero, nos estamos acercando; falta muy poco. Al final del
horizonte divisamos la niebla. Con mucho respeto nos adentramos en ella. La
sentimos espesa, fría y húmeda. Nos envuelve lentamente mientras nuestros ojos
se van cegando pero, a pesar de ello, seguimos avanzando. De repente,
conseguimos divisar algo de luz, sólo un reflejo, un recuerdo a mitad de camino
entre la vigilia y el sueño, pero con eso nos basta para llenarnos de esperanza
e ilusión. Le aprieto fuerte la mano y sonrío. Ya falta tan poco…
El cielo está despejado. Todo es diferente una vez
atravesada la niebla. Los montes redondos y azules comienzan a acunar a los
tres soles después de una larga jornada de trabajo. El cielo es de un color
esmeralda con pinceladas de ámbar. Las flores, de mil colores desprenden su
rico aroma por el camino. Es todo tan hermoso… Bajando la montaña llegamos al
pueblo y empezamos a callejear.
El niño me mira asombrado. Niños limones por todos
lados, jugando, corriendo, chillando. Se frota los ojos. Le cuesta creerlo. Me
mira, sonríe y corre hacia ellos. No puedo seguir sus pasos. Demasiados años sobre
mis hombros… Nunca más se sentirá raro. Nunca más se encontrará solo. Me mira a los lejos riendo. Su alma
rebosa felicidad. Yo, le miro detenidamente. ¡Es tan hermoso!. ¿Cómo no se dio
cuenta?.
Besos,
Ampi
martes, 14 de junio de 2011
DIARIO
Sin parar. No hay tregua...
Sábado al mediodía hacia Valencia para hacer un examen. Como rápido, en cualquier sitio; un banco de la calle me basta acompañada de un Lorenzo abrasador. Son las 15:00 horas. Dirección: Madrid. No hay tráfico ¡Genial!.
Visito a mi familia. Mantengo el tipo. Me río mucho con Nico, Hada y Braulio. Nico se impone, se nota que es el mayor. Cena familiar en Serrano. Unas hamburguesas a la brasa espectaculares. Finalizo la noche con Pacharán.
Domingo por la mañana. Cojo el coche y paso por lugares antes temidos por los recuerdos. Voy ahuyentando mis miedos. Me siento un poco más fuerte. Recojo a mi padre y nos lanzamos castellana abajo. Me salto un semáforo en rojo y me pitan (hay tantos que no lo vi). Mi hermano me llama -¿Echamos un Golf?. ¿Nos vienes a buscar?- Cambio de sentido hacia Puerta de Alcalá. Dejamos a papá en casa y... dirección moraleja.
Sólo hay dos palos para zurdos pero no protesto. Subimos arriba y... ¡Llegó la revolución!. Denni nos dice que no chillemos tanto, que desconcentramos a los demás. Empezamos a tirar bolas. Algunas ni se mueven del suelo; -¿se habrán quedado pegadas en la moqueta?- . Otras veces lo que tirábamos eran los palos. Golpeábamos la estructura de hierro del recinto con el impulso... Un desastre... pero nos reímos mucho. Lo pasamos bien.
Vamos a casa a comer y pasamos momentos difíciles. Me voy con mal sabor de boca. En el coche, de vuelta, retomo contacto con una amiga de antaño a la que veré en Julio y me animo un poco.
Deseando que pase el tiempo rápido para estar de nuevo todos juntos.
Besos
Sábado al mediodía hacia Valencia para hacer un examen. Como rápido, en cualquier sitio; un banco de la calle me basta acompañada de un Lorenzo abrasador. Son las 15:00 horas. Dirección: Madrid. No hay tráfico ¡Genial!.
Visito a mi familia. Mantengo el tipo. Me río mucho con Nico, Hada y Braulio. Nico se impone, se nota que es el mayor. Cena familiar en Serrano. Unas hamburguesas a la brasa espectaculares. Finalizo la noche con Pacharán.
Domingo por la mañana. Cojo el coche y paso por lugares antes temidos por los recuerdos. Voy ahuyentando mis miedos. Me siento un poco más fuerte. Recojo a mi padre y nos lanzamos castellana abajo. Me salto un semáforo en rojo y me pitan (hay tantos que no lo vi). Mi hermano me llama -¿Echamos un Golf?. ¿Nos vienes a buscar?- Cambio de sentido hacia Puerta de Alcalá. Dejamos a papá en casa y... dirección moraleja.
Sólo hay dos palos para zurdos pero no protesto. Subimos arriba y... ¡Llegó la revolución!. Denni nos dice que no chillemos tanto, que desconcentramos a los demás. Empezamos a tirar bolas. Algunas ni se mueven del suelo; -¿se habrán quedado pegadas en la moqueta?- . Otras veces lo que tirábamos eran los palos. Golpeábamos la estructura de hierro del recinto con el impulso... Un desastre... pero nos reímos mucho. Lo pasamos bien.
Vamos a casa a comer y pasamos momentos difíciles. Me voy con mal sabor de boca. En el coche, de vuelta, retomo contacto con una amiga de antaño a la que veré en Julio y me animo un poco.
Deseando que pase el tiempo rápido para estar de nuevo todos juntos.
Besos
domingo, 12 de junio de 2011
POEMA
Sólo tus ojos alcanzan
mirada lejana
a través del firmamento
pudiendo conquistar
la ternura de mis besos.
Utilizas las armas
del silencio del misterio
y sorprendes a la niebla
cuando invade tus recuerdos.
Te sumerges en mi abismo
mirando con regocijo
mi perdido laberinto
y alcanzas la plenitud
del paraíso escondido.
Sonríes en la oscuridad
cuando te invade la soledad
y al fondo de tu recuerdo
encuentras mi libertad.
Amparo M.
miércoles, 8 de junio de 2011
DIARIO
-Cógeme la mano. -
-Más fuerte, no tengas miedo...-.
Mi respiración se entrecortaba pero él no dejaba de sonreír. No apartaba la mirada de mis ojos y, le veía tan feliz... Yo simplemente, no podía.
Su vida se apagaba lentamente y yo no podía hacer nada por evitarlo. Sólo estar ahí, al borde de su cama, cogiéndole la mano y devolviéndole la sonrisa de vez en cuando con alguna lágrima incluida.
-No llores cariño. Mi tiempo aquí está a punto de finalizar. Ya cumplí mi misión. Quiero darte las gracias por haber estado siempre a mi lado, en cada momento de mi vida. Por tantos momentos, tantas sonrisas y por aquellos disgustos pequeños que lo único que consiguieron fue acrecentar nuestro amor y superarnos un poco más.
No estés triste. Siempre estaré a tu lado. Éste no es nuestro lugar; sólo es un sitio de paso. Te estaré esperando con los brazos abiertos. Disfruta de la vida, no dejes de preguntar ni de sorprenderte. Ten los ojos y los oídos bien abiertos. No te pierdas ni un detalle. Es todo tan hermoso... Quiere y respeta a todos e ignora a quien te envidie, lo único que pretende es envenenarte pero, sobretodo, quiérete a ti misma porque, tú, escúchame bien, TÚ ERES ÚNICA. Quiérete y mímate con respeto. No prejuzgues y siempre escucha pero, no sólo con los oídos. A veces es más importante el cómo se dice algo que lo que se dice en sí. Sé feliz y derrocha amor...
-Ya viene cariño.
-Cógeme la mano. Así, muy bien pequeña-. -No tengas miedo-. -Nos vemos pronto-. -Te quiero tanto...-.
Cerró los ojos. Seguía con su sonrisa. Las lágrimas se escurrían por mis mejillas. Me acerqué, le besé y le susurré: -gracias por todo. Nos veremos pronto-. Sentí una brisa fresca rozándome el rostro. Supe que era él y sonreí.
Me levanté de la cama y salí de la habitación. El día estaba radiante, los pájaros cantaban y había niños jugando al fondo. Me sequé las lágrimas, respiré hondo, di un paso y... me adentré en la vida.
-Más fuerte, no tengas miedo...-.
Mi respiración se entrecortaba pero él no dejaba de sonreír. No apartaba la mirada de mis ojos y, le veía tan feliz... Yo simplemente, no podía.
Su vida se apagaba lentamente y yo no podía hacer nada por evitarlo. Sólo estar ahí, al borde de su cama, cogiéndole la mano y devolviéndole la sonrisa de vez en cuando con alguna lágrima incluida.
-No llores cariño. Mi tiempo aquí está a punto de finalizar. Ya cumplí mi misión. Quiero darte las gracias por haber estado siempre a mi lado, en cada momento de mi vida. Por tantos momentos, tantas sonrisas y por aquellos disgustos pequeños que lo único que consiguieron fue acrecentar nuestro amor y superarnos un poco más.
No estés triste. Siempre estaré a tu lado. Éste no es nuestro lugar; sólo es un sitio de paso. Te estaré esperando con los brazos abiertos. Disfruta de la vida, no dejes de preguntar ni de sorprenderte. Ten los ojos y los oídos bien abiertos. No te pierdas ni un detalle. Es todo tan hermoso... Quiere y respeta a todos e ignora a quien te envidie, lo único que pretende es envenenarte pero, sobretodo, quiérete a ti misma porque, tú, escúchame bien, TÚ ERES ÚNICA. Quiérete y mímate con respeto. No prejuzgues y siempre escucha pero, no sólo con los oídos. A veces es más importante el cómo se dice algo que lo que se dice en sí. Sé feliz y derrocha amor...
-Ya viene cariño.
-Cógeme la mano. Así, muy bien pequeña-. -No tengas miedo-. -Nos vemos pronto-. -Te quiero tanto...-.
Cerró los ojos. Seguía con su sonrisa. Las lágrimas se escurrían por mis mejillas. Me acerqué, le besé y le susurré: -gracias por todo. Nos veremos pronto-. Sentí una brisa fresca rozándome el rostro. Supe que era él y sonreí.
Me levanté de la cama y salí de la habitación. El día estaba radiante, los pájaros cantaban y había niños jugando al fondo. Me sequé las lágrimas, respiré hondo, di un paso y... me adentré en la vida.
lunes, 6 de junio de 2011
domingo, 5 de junio de 2011
UN SORBETE, POR FAVOR
SORBETE DE CAFE Y CHOCOLATE
Para 2 personas:
400 ml de leche
200 ml de sirope de café
100 ml de sirope de menta.
1 cucharada de hojas picadas de menta fresca.
4 cubitos de hielo.
Para decorar:
chocolate rallado
ramitas de menta fresca.
Preparación:
Vierta la leche y los dos tipos de sirope en un robot de cocina y bátalo todo, hasta que los ingredientes estén bien mezclados.
Añada la menta y el hielo y tritúrelo todo hasta obtener una consistencia de sorbete.
Vierta el sorbete en vasos. Sírvalo decorado con el chocolate rallado y con unas ramitas de menta.

DIARIO
Sentados en el césped de cualquier parque, uno frente al otro. En la pupila de él se reflejaba el rostro de ella; en la de ella, amor infinito.
-¿Me quieres?
-Te quiero
-¿Por qué?
-No sé, pero lo siento aquí dentro-
Y los dos rieron.
Me quedé un rato embobada mirándolos. Cuánta complicidad entre ellos. No hacía falta palabras para entenderse. Estaban a otro nivel del resto de la gente, en otro mundo. Hablaban con su propio código. No había problemas, sólo esperanza y amor.
No pude resistirme y me acerqué a ellos...
-Perdonad, ¿ os puedo hacer una foto? Radiáis felicidad y me encanta plasmarlo.
-¡Claro, como no!.
Click, foto hecha. Les di las gracias.
Seguí dando un paseo por el parque observando a los pájaros, niños, plantas, padres, juegos y, llenando mis oídos de infinidad de sonidos y olores...qué olores tan ricos.
Al rato, empezó a anochecer y decidí irme a casa. Me puse a descargar las fotos del día y, cual fue mi sorpresa al ver la foto de la pareja. Los chicos a los que hice la foto no tenían nada que ver con lo que salía en la foto. ¿Cómo puede ser?. Al cabo de un rato lo entendí. Hice una foto de lo que yo veía y sentía en ese momento, amor puro, infinito e inocente. Eran ellos pero, en otro estado...algo sublime.
¡¡¡Cuánto me queda por aprender!!!
-¿Me quieres?
-Te quiero
-¿Por qué?
-No sé, pero lo siento aquí dentro-
Y los dos rieron.
Me quedé un rato embobada mirándolos. Cuánta complicidad entre ellos. No hacía falta palabras para entenderse. Estaban a otro nivel del resto de la gente, en otro mundo. Hablaban con su propio código. No había problemas, sólo esperanza y amor.
No pude resistirme y me acerqué a ellos...
-Perdonad, ¿ os puedo hacer una foto? Radiáis felicidad y me encanta plasmarlo.
-¡Claro, como no!.
Click, foto hecha. Les di las gracias.
Seguí dando un paseo por el parque observando a los pájaros, niños, plantas, padres, juegos y, llenando mis oídos de infinidad de sonidos y olores...qué olores tan ricos.
Al rato, empezó a anochecer y decidí irme a casa. Me puse a descargar las fotos del día y, cual fue mi sorpresa al ver la foto de la pareja. Los chicos a los que hice la foto no tenían nada que ver con lo que salía en la foto. ¿Cómo puede ser?. Al cabo de un rato lo entendí. Hice una foto de lo que yo veía y sentía en ese momento, amor puro, infinito e inocente. Eran ellos pero, en otro estado...algo sublime.
¡¡¡Cuánto me queda por aprender!!!
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